El curtido vegetal en tanque es un proceso artesanal que dura de 4 a 6 semanas. Una espera que no era compatible con los nuevos requisitos de la producción.

Se empezó a sentir la necesidad de innovar para garantizar un producto de calidad en menos tiempo.

En la segunda mitad del siglo XIX se introdujo el bombo, una máquina rotativa similar a un enorme barril en el que se introducían las pieles y los agentes de curtición.

La rotación favorece la absorción del tanino por parte de las fibras de cuero, lo que acelera el proceso y permite obtener un tipo de material listo para el tratamiento en aproximadamente una semana. Sin embargo, la mayoría de los curtidores seguía utilizando el curtido en tanque.

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